31 oct. 2014

AQUELARRE


El término Aquelarre deriva de la voz vasca akelarre (del euskera aker = "macho cabrío" y larre = "prado") que significa "prado del macho cabrío" (ya que se estimaba que el Diablo se hacía presente en medio de las brujas bajo esta forma); es el lugar donde las brujas (sorginak en euskera) celebran sus reuniones y sus rituales (aunque la palabra viene del euskera, se ha asimilado en castellano, y por extensión se refiere a cualquier reunión de brujas y brujos).
Antropológicamente, los aquelarres eran reminiscencias de ritos paganos que se celebraban de forma clandestina al no estar admitidos por las autoridades religiosas.


Es frecuente el uso de diversas sustancias para alcanzar el éxtasis durante el rito. Como no se pueden calibrar con exactitud las dosis cuando una cantidad letal está muy cercana a la dosis de uso, es muy peligroso administrarlas por vía oral. Por ello algunas sustancias se aplicaron en forma de ungüento por vía vaginal o rectal, lo que podría haber dado origen a algunas leyendas sobre el carácter sexual de las reuniones de brujas o el uso de calderos para la preparación de algunas de las sustancias. La aplicación de unas de las sustancias sobre la vagina con una especie de consolador pudo dar origen a la imagen que representa a las brujas con un palo entre las piernas o bien una escoba. Por otro lado, muchos sapos son venenosos por contacto y su piel puede ser alucinógena, por ello también forman parte de la imaginería vinculada al mundo de la brujería. Algo similar sucede con algunas setas venenosas...

Etapas de un aquelarre

El antropólogo español Carmelo Lisón Tolosana toma como ejemplo el caso de las Brujas de Zugarramurdi para explicar las etapas del aquelarre, a partir la relación del proceso inquisitorial publicada en Logroño a principios de 1611, pocos meses después de realizarse el auto de fe en el que seis brujas y brujos fueron quemados vivos.

Según lo que creyeron averiguar los inquisidores, en Zugarramurdi el aquelarre tenía lugar en el prado berroscoberro que estaba a poca distancia de la aldea —en el país vasco-navarro los inquisidores que recorrieron la zona señalaron la existencia de cuarenta y seis lugares donde supuestamente se celebraban aquelarres.

1.- La Convocatoria

Según la relación inquisitorial, la asistencia al aquelarre era obligatoria para todos los brujos y brujas —según se cuenta en ella, una bruja fue azotada y maltratada por no haber acudido a uno de ellos—. En Zugarramurdi se celebraba tres veces por semana, los lunes, miércoles y viernes después de las nueve de la noche. El sapo que tenía y cuidaba cada brujo y bruja —incluso alimentándolo con su propio pecho— era el que les avisaba y a continuación se untaban con un agua verdinegra y repugnante obtenida del sapo —para conseguirla azotaban al sapo con una varilla y una vez que estaba bien hinchado lo apretaban con el pie contra el suelo hasta que vomitaba el agua hedionda que cuidadosamente recogían y guardaban. Mientras se untaban recitaban la fórmula "Señor, en tu nombre me unto; de aquí en adelante yo he ser una misma cosa contigo, yo he de ser demonio" y gracias al ungüento podían salir volando por ventanas, agujeros o grietas que abre el demonio. En el viaje por el aire la bruja normalmente lleva el sapo en el lado izquierdo, aunque a veces van andando siguiendo al sapo.
En otras zonas los mecanismos más usuales para convocar el aquelarre eran una campana que sólo oían los adeptos y un escozor en la llamada marca del Diablo, que el brujo ocultaba y que los inquisidores utilizaban como prueba en los juicios por brujería.

2.- El Homenaje al Demonio

Según la relación del proceso de Zugarramurdi, en cuanto llegaban los brujos y brujas al lugar del aquelarre adoraban al diablo postrándose de rodillas ante él y besándole en sus partes pudendas. Después se mezclaban entre ellos y comenzaban a danzar y a bailar. "Pero pronto comienzan sus escapadas para asustar a pasajeros nocturnos, a pastores, marineros, molineros, amigos y enemigos, para romper platos en las cocinas y tejas en las casas, destruir granos, frutos y ganado, y también para causar muertes especialmente de niños". Por otro lado, si a algún brujo o bruja se le escapaba el nombre de Jesús el aquelarre se desvanecía, por lo que en la próxima reunión era severamente castigado.
En otras zonas el homenaje al demonio va acompañado de ofrendas, aunque éstas no siempre tienen un carácter siniestro, sino que pueden ser simplemente objetos producto de un robo o la prueba de que se ha cometido un acto ilícito a ojos de la ley divina. Los primeros en ofrecer estos votos son los brujos de mayor jerarquía, los últimos los brujos novicios o recién iniciados. A estos se les coloca la marca que distingue a un brujo en una parte recóndita del cuerpo y pasan desde ese momento a ser miembros plenos de la cofradía. En cuanto al baile, en otras zonas los asistentes se abandonan a una danza que comienza con movimientos organizados; pueden danzar en círculo, unidos por los hombros, o formando el ouroboros, la serpiente que se muerde la cola. De a poco la danza pierde unidad y se va transformando en una sucesión frenética de sacudidas.



3.- La Misa Negra y la Orgía

Según lo que creyeron averiguar los inquisidores del caso de Zugarramurdi, en algunas noches señaladas como la víspera de Reyes, de la Ascensión, del Corpus Christi, de Todos los Santos, de la Asunción de la Virgen o de San Juan se celebraba un ritual especial, que constaba de dos partes. En la primera los brujos y brujas se confesaban ante el demonio y se acusaban de haber entrado en una iglesia, de haber oído misa... y de los males que habían podido hacer y no habían causado. La segunda era la misa sacrílega celebrada por el demonio revestido con ornamentos negros, feos y sucios. Durante la misma se seguían los mismos pasos que en la misa cristiana. Tras el sermón en el que el demonio exhortaba a los brujos y brujas a hacer el mal, prometiéndoles a cambio el paraíso, los "feligreses" uno por uno se acercaban al demonio y se arrodillaban ante él besándole la mano izquierda, los pechos, los genitales y el ano (el llamado osculum infame).
Según las confesiones de los supuestos brujos y brujas, cuando llegaba el momento de la consagración el demonio alzaba algo parecido a una suela de zapato donde estaba su figura y decía Esto es mi cuerpo y a continuación un cáliz de madera, negro y feo, mientras los brujos lo adoraban arrodillados. Después los brujos y brujas se acercaban al "altar", que estaba cubierto con un viejo paño negro, feo y deslucido y comían y bebían lo que el oficiante había "consagrado". Hasta aquí la misa negra había sido una réplica exacta de la misa cristiana, pero el final era completamente diferente. El demonio copulaba con las brujas y sodomizaba a los brujos y después comenzaba la orgía, en la que volvía a participar el diablo. "Brujos y brujas se mezclan sexualmente y aparean unos con otros en total promiscuidad, sin consideraciones de sexo ni grados de parentesco".
Para algunos inquisidores, la razón última del sabbat era precisamente el emparejamiento sexual con el Diablo y el de los brujos entre sí. Cuanto más repugnante y ofensivo fuera el acto sexual, más favorable era a los ojos de Satanás, concluían.

4.- El Banquete

Según la relación publicada en 1611 sobre el proceso de Zugarramurdi, durante el aquelarre los brujos y brujas celebraban un "banquete" en el que comían cadáveres de brujos fallecidos recientemente o de víctimas de sus actos maléficos, especialmente niños, que desenterraban de las sepulturas acompañados del demonio y de sus criados. "Allí mismo y sobre la sepultura les sacan las tripas y los descuartizan; cubren la sepultura para que no se advierta la profanación y se ponen en camino de vuelta al aquelarre con gran regocijo y contento, llevando los padres los cadáveres de los hijos o los hijos a los de sus padres y hermanos y las mujeres a sus maridos. Allí los despedazan y los dividen en tres partes: una la asan, otra la cuecen y la tercera la dejan cruda; puesto todo sobre una mesa de manteles sucios y negros, reparten las viandas los parientes más cercanos, reservando el corazón para el demonio". Algunos de los interrogados por los inquisidores confesaron también que raptaban niños y les chupaban la sangre, mientras el demonio les decía: "Chupa y traga eso, que es bueno para vosotras".
El aquelarre acaba al amanecer cuando suenan las primeras campanadas de la iglesia o con el canto del gallo.

Información sacada de Wikipedia 

28 oct. 2014

QUE VIENE EL LOBOOOO !!!!!!


Cuantos cuentos de lobos, nos contaban de pequeños, que si el lobo y los tres cerditos, que si el lobo y los cabritillos, y el que si no el más conocido, si el más recordado, el lobo y  caperucita roja...

Cerditos, cabritillos que ahora son parte de la cena, o que se fueron fuera y ahora tienen una buena vida cerda y no tan encabritada, como, se presenta el panorama en este país, quizás un salto de generación, quizas, no se ve horizonte como dice nuestros gobernantes.. pero no nos salgamos del cuento, que es peor y no comemos...

Caballeros solitarios, que ya no luchan por princensas lloronas en castillos. Ahora cabalgan en cochazos, con la esperanza de cruzarse con una dama de hoy, de la calle, en cualquier esquina, y un rápido aquí te pillo aquí te mato. La Caballerosidad quedó atrás con los tiempos...

Y El lobo, este lobo, de mis cuentos, ya se quedó sin cuentos, sin cerditos y cabritillos, pero sigue camino, lejos de hilos argumentales, y narradores cotillas que quieren continuar sus historias, y sólo busca alguna caperucita ingenua y despistada por calles podridas...

María, rusa, seductora y más lista que el hambre. Llamemos la pues Caperucita Roja. Caperucita paseaba tranquila y despreocupada por las oscuras calles de esta gran urbe. El galopaba, melena al viento, a lomos de su Harley Davidson. Así son los lobos feroces de este siglo, ( o te reciclas o mueres)...

Este lobo se detuvo a su lado y le dijo que era peligroso que una chica tan guapa como ella caminara a solas de noche por estos lugares. Buena táctica de ligue, casi tan buena como la de esa canción de los Burning( ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, )...

Así fue como se conocieron e intercambiaron sus primeras palabras.. Él era un morenazo , pelazo negro , ojos negros zainos,  Lucía una bonita y brillante melena, negra también, sonrisa Profident y mil y un tatuajes. Era algo macarra, un tanto rústico, hasta la propia Caperucita lo reconocía, pero  a la vez tenía algo atrayente, lo llamó blacky...

Tras unos minutos de conversación, "Blacky" invitó a Caperucita a dar un paseo en moto y ella aceptó encantada de la vida. Con que mejor que un lugareño para visitar la ciudad desconocida y conocer sus entresijos, y sus garitos para tomar algo. Juntos recorrieron las calles, y visitando todos los bares, o al menos, gran parte de ellos  de esa urbe. Y los mágicos rincones que esconden toda ciudad. Blacky y Caperucita cenaron comida local en unos de los locales típicos de la ciudad, en la misma playa, llamados chiringuitos. Y entre el sonido de las olas al romper y a la luz de la luna se dieron el primer beso. Como estos bares de comida cierran relativamente pronto, por lo que parecía que la velada tocaba a su fin, Blacky le propuso a Caperucita un paseo en moto hasta el faro  para ver el mar. Pero Caperucita que de tonta no tiene un pelo, sabía lo que significaba que la llevaran asta allí era lo mismo que en su pueblo, es como que te lleven al pajar. Así que declinó educadamente la invitación de Blacky, pues esa noche no tenía el chichi pa farolillos y todavía temía a ese lobo feroz...

Pero el destino quiso que Blacky y Caperucita volvieran a verse, y se encontraron de nuevo la noche siguiente. Blacky le contó mil historias, cuentos de brujas buenas y brujos malos, leyendas de pasión y cuentos para soñar despierto. Le habló del don que tenía, heradado de su abuela, que solía adividar el futuro, que leía las manos.
La noche les estaba sabiendo a poco, y de nuevo cerraban los bares. Blacky le volvió a ofrecer una vuelta hasta el solitario faro. Y esta vez Caperucita aceptó gustosa. El seguía siendo el mismo lobo, pero ella ya lo veía con otros ojos, ni desconocido ni feroz, sino muy atrayente y muy muy sexy.
El cielo era un manto de estrellas y la luna se reflejaba en el mar con destellos plateados, y esa noche bandida compensaron los veinte segudos que sin duda pasarán a la posteridad en las vidas de Caperucita y el Lobo, para bien o para mal.
Una vez terminado el coito, Caperucita, tristre y apesadumbrada, se levantó. Tumbado en la arena y abatido por su gran azaña el feroz Blacky le preguntó a la linda Caperucita, "Where are you going, sweety?" (¿Dónde vas cariño?).
Y cómo hace tiempo que ya no nos tragamos el cuento a la antigua usanza, Caperucita, subiéndose las bragas, le dijo:
Voy a lavarme el coño a la orilla.
Mientras me contaba su historia, me permití interrumpirla. Caperucita, hija, tampoco te mosquees. No te pongas así, que estas cosas pasan hasta en las mejores familias. Si yo te contara…De todas formas, Caperucita se quedó con las ganas y sigue con la mosca detrás de la oreja. Está esperando el nuevo envite del macho alfa herido en su foro interno y se salva la velada....

Pd...: Había un pastor en el pueblo, tan guasón que le gustaba quedarse con sus convecinos chillando a grito pelao " QUÉ VIENE EL LOBO" "QUÉ VIENE EL LOBO" partiendose el culo de risa al ver a todos los barones del pueblo correr hacia donde solía ir a pastar con las ovejas, hasta que un día de verdad se presentó el lobo y aquel guasón pastor chillaba a grito pelao que viene el lobo, no encontró respuesta a sus súplicas, y se lo follaron a él y a sus ovejas....

24 oct. 2014

Ante el Monte de Venus

El mundo de este reino
¿Dónde está el viejo ardor?
le dice el corazón a la potencia,
mientras se pasean cogidos de la mano
por la sábana.
Y tú ¿qué? le dice la potencia
cabizbaja
parece como si cojeases...
Ante el monte de Venus se detienen
y levantan el cuello.
Me parece que se ha hecho más alto,
dice el corazón.
Será del ejercicio, dice la potencia.
Se miran con desconfianza.
En los viejos tiempos lo hacía yo solito,
dice la potencia.
Sí, tú siempre has sido un fanfarrón,
dice el corazón.
 
Bueno, ¿y ahora qué?, dice el monte de Venus.
Ellos levantan la mirada hacia formidables formaciones
y extensos bosques negros.
¿Así es que ahora hablas tú también ?
dice la potencia.
Nunca habías hablado, dice el corazón.
No, dice el monte de Venus,
tal vez sea eso
la causa del problema.
Klaus Rifbjerg

El Pícaro

El pícaro fue una serie escrita, dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez.

Ambientada en el siglo XVII, la serie narra las peripecias de Lucas Trapaza, un pícaro que sabe recurrir a todo tipo de ocurrencias para sobrevivir trabajando lo menos posible y al que acompaña en sus peripecias el joven Alonso de Baeza. Los guiones se inspiran en los textos de grandes autores del Siglo de Oro de la Literatura española, como son Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, Mateo Alemán, Vicente Espinel, Salas Barbadillo y el autor de Estebanillo González, además del francés Alain-René Lesage.





18 oct. 2014

La culminación de una velada perfecta

Y después de de la cena deseada....

A ti, Padre, mi Confesor...



En mi vida… en mis suspiros… en mis delirios…  en mi carne…  no puedo luchar contra mí misma.

En mis palabras… en mis besos… en mis cuerpo… en mis lágrimas… en mis recuerdos… ya no puedo ser la que siempre quiso ser. 

En mis ausencias… en tu presencia… en tu boca… en mi parpadeo… en mi cabeza… hay miles de pequeños trozos de película que me matan por dentro.

En mis eternas noches… en mis despertares… en mis mañanas… en mi reloj… siempre hay algo que se distorsiona demasiado.

En tu creencia… en mi fe… en tu vida después de la muerte… tras mi muerte… no hay más que nada… y nada es lo que es.

En mi locura… en mi enfermedad… en mi futuro… en mi pasado… siempre será igual.

Insomnio… calor…sexo... amor… amistad… vuelta a empezar.

Oh Padre, y confesor de mis pecados, cada noche vienes a mi celda, y perturbas mi mente, mi cuerpo, mi alma, soy tu fiel esclava, tu sumisa fiel que cada noche se entrega en cuerpo y alma en mis ensoñaciones, en mis mayores fantasías...

Castigue me Señor porque soy su más devota pecadora...

17 oct. 2014

La Tecnología y Yo somos incompatibles



Esto de tener el blog tanto en el pc como en el móvil es un coñazo, pues no he borrado una entrada del blog porque en el pc me decía entrada subida y en el móvil la tenía en el borrador, eso como se come, y al borrarla del móvil ahora me he quedado sin la entrada tanto en el pc como en el móvil, grgrgr...
Estado de ánimo Mosqueadoooo, vamos que echo humo por la seseraaaaaaa

16 oct. 2014

Tras la máscara, ¿que queda?: Lienzo de tu cuerpo, pincel de mi piel

Tras la máscara, ¿que queda?: Lienzo de tu cuerpo, pincel de mi piel: Todo hombre tiene un límite… todo sueño su punto de  inflexión… todo amor sus lágrimas… y todo los besos sus  miradas… toda vida tiene ...

13 oct. 2014

Un juego de tres


Hoy se cumple una semana de la extraordinaria velada con Pepe, al que había conocido la noche anterior a través de mi amiga Bea. Nos pasamos horas follando y comiéndonos mutuamente hasta caer rendidos…

A la mañana siguiente, Bea nos encontró en la habitación de Pepe en el motel, pero no se sorprendió lo más mínimo. Como tampoco le sorprendió que yo le contara que había disfrutado los mejores polvos de mi vida horas antes. Resultaba halagador para Pepe y le hizo pensar que yo jamás había intimado con un hombre capaz de satisfacer todas mis necesidades. Me comentó que la mujer le parecía más bella cuando estaba en pleno orgasmo y por ese motivo trataba de que sucediera cuantas más veces mejor mientras hacía el amor.

Fui al cuarto de baño para desmaquillarme un poco, mientras Bea se dedicaba a preparar café. Por supuesto yo no estaba avergonzada de mostrarme desnuda ante Bea y Pepe. Él también estaba cómodo sin ropa, ya que había follado con las dos y había confianza.

Mientras me inclinaba para mirarme al espejo dije:

Supongo que no es peligroso lo que hemos hecho, ¿no?...

Yo me refería a la noche anterior, cuando Pepe se colocó por detrás y me la metió mientras me arreglaba el maquillaje.

Bea apareció en aquel momento:

¿De qué estáis hablando?- dijo maliciosamente.

Yo empecé a contárselo y Pepe se fue al lavabo. El calentador funcionando no le permitiría oír la conversación, pero seguro que nos oía reírnos. Cuando salió del baño estábamos tomando sorbitos de café y Bea bromeó:

Me han dicho que anoche estabas de lo más caliente Pepito. Siento habérmelo perdido…

Él se acercó a mí y rozó mi cuerpo:

¿Le has explicado cómo acabaste conmigo?- me dijo.

Sonreí y le miré avergonzada. Los tres soltamos una carcajada y yo le sacudí levemente la polla antes de dirigirme a la ducha.

Bea y Pepe se sentaron en la cama. Él no se tapó y pudo observar de qué manera Bea le miraba el pene. Ella había estado con su novio aquella noche, pero no parecía del todo satisfecha. Cuanto más le miraba la polla más gorda se le ponía. La conversación se fue perdiendo en divagaciones. Ver que ella también se ponía cachonda calentaba más a Pepe… Finalmente apareció una gotita de semen en la punta de su nabo. Bea se lo cogió con la mano y le dio un buen meneo. Otra gota de líquido blanco apareció en la punta. Ella lo extendió por el glande con la yema de su dedo.

- ¿Qué hacemos; te pones tú la ropa o me la quito yo?...- Con la expresión de Pepe, Bea tuvo bastante.

Se quitó la blusa y dejó al descubierto sus pechos. Se quitó la minifalda y se dejó las bragas. Luego dirigió la cabeza hacia la entrepierna de Pepe. Él ya había olvidado lo bien que sabía chuparla y el recuerdo de la última mamada se presentó nítido en su mente. Se encontraba totalmente erecto, deseando descargar cuanto antes. Bea empezó a chuparle la herramienta dedicando especial atención a su glande, que enseguida se puso como el fuego…

Cuando salí de la ducha me encontré a mi mejor amiga en pleno sesenta y nueve con su último amante. Pepe tenía la lengua metida en el coño de Bea y ella rascaba sus pelotas con las uñas mientras se la mamaba. Cuando Pepe se dio cuenta de mi presencia, yo les miraba con evidente fascinación.

Nuestras miradas coincidieron en el preciso momento en que Bea iniciaba su orgasmo. Observé a Pepe mientras introducía su lengua en el túnel empapado de Bea, dirigiendo de inmediato sus dedos a su propio chocho. Bea empezaba a gritar y embestía furiosamente con las caderas contra la boca de Pepe. Sus jugos invadían su cara y caían por su barbilla. Arqueó la espalda y echó la cabeza hacia atrás, con lo que su polla se salió de su boca aunque siguió meneándola rítmicamente. Cuando el orgasmo de Bea parecía alcanzar el cenit, Pepe aceleró el ritmo y empezó a succionarle el coño con los labios. Bea se puso como una moto, como si llevara años sin correrse. Comenzó a relajarse con un estremecimiento, y Pepe fue ralentizando sus movimientos hasta apenas rozarle la carne con lametones.

Bea estiró las piernas y dejó reposar su cara en la entrepierna de Pepe, mientras su polla quedaba bajo su garganta. Abrió los ojos y me vio.

Me había olvidado de ti- dijo.

Ya lo he notado- respondí – Parecía como si estuvieras en pleno ataque cardíaco. Me ha puesto a mil verte así...- y señalé su entrepierna completamente mojada.- No se porqué me he molestado en ducharme.

Pepe se puso a tono sólo pensando que estaba cerca de dos mujeres que se habían corrido hacía poco. Bea sintió como su polla crecía y empezó a menearla con cariño.

- Ha sido magnifico- musitó Bea, besando la punta del capullo de Pepe y chupando las primeras gotas del líquido con la lengua. Volvió a metérsela en la boca.

Yo seguía cachonda como una perra y ver como Bea le cuidaba la tranca me puso todavía mas caliente. Pepe puso cara de malo y una idea empezó a perfilarse en su mente.

- ¿Habéis compartido alguna vez un hombre?- dijo. Bea se la chupó más fuerte y me miró, sonriendo.

- Las dos juntas jamás hemos estado desnudas con un hombre. Y tampoco nunca hemos hecho un sesenta y nueve a la vez, frente a frente…- dije.

Nos miramos. Yo me metí en la cama. Bea siguió en la zona baja del cuerpo de Pepe mientras yo le besaba profundamente en la boca. Al cabo de un momento las dos nos unimos para centrar nuestra atención en sus huevos y en su polla. Sólo de verlo Pepe estaba a cien. ¡¡¡Dos mujeres encantadoras y hermosas haciéndole el amor con sus bocas y él con los dedos metidos en nuestros preciosos chochos, haciéndonos vibrar de placer!!!... Era un auténtico paraíso…

Le rogué a Bea que me dejara meterme el pene en la boca. Justo antes de hacerlo le dije:

- ¿Te lo puedes creer?

Bea me contestó que me limitara a gozar. La polla dePepe iba de una boca a otra. Debía ser indescriptible lo que estaba sintiendo. Prolongó tan dulce tortura durante unos diez minutos, concentrándose en nuestros chochitos para evitar correrse. Nos acariciaba el clítoris con los pulgares, mientras nos metía suavemente el dedo en la rajita. Bea conservaba uno de los huevos de él en la boca, pero tuvo que soltarlo para jadear de placer, guiando la mano de Pepe que estaba en su coñito.

Bea empezó a embestir y se corrió con un movimiento que estremeció toda la cama mientras yo, fascinada, no dejaba de mirarla.

Procedí a menearle la polla como una loca, chupando con la lengua las gotitas que iban surgiendo. Mis ojos no dejaban de mirar el culo de Bea y la lengua de Pepe que le penetraba el chocho. Él me sujetaba con las manos, temiendo que cayera sobre él cuando iniciara mi orgasmo.

Pepe levantó la cabeza con una almohada para ver a Bea al mismo tiempo. Cuando sus miradas se encontraron Bea pasó la punta de su polla por toda la cara, chupándose los labios. Entretanto mis jadeos aumentaban de volumen e incrementaba el ritmo de mis movimientos de caderas. Mientras me lamía el clítoris, la nariz de Pepe se mojaba con los flujos de mi coño. Me aparté y coloqué mi coño encima de su polla para sentarme en su erección. Su polla se deslizó a mi interior.

La lengua de Pepe estaba dentro de Bea y su polla dentro de mí. Era como una especia de máquina de follar. El único objetivo de él ahora consistía en satisfacernos a las dos. Incluso su propia satisfacción le parecía secundaria… Bea conocía un truco que no le había visto nunca. Se inclinaba hacia atrás con el pene de Pepe en su interior, y aunque la presión resultaba increíble y muy satisfactoria, enseguida volvía a inclinarse hacia delante, con las manos sobre el abdomen de Pepe y embistiendo de arriba abajo. Mi cuerpo era todo un frenesí.

Durante unos momentos le facilité la tarea tocándome el clítoris con los dedos. Mi respiración se hizo entrecortada, me incorporé y me agarré a los hombros de Bea. Pepe me azotó el clítoris con la lengua. Mi orgasmo aceleró el de Bea y Bea folló a Pepe como nunca. Las dos nos quedamos agarradas mientras alcanzábamos el clímax simultáneamente.

El ruido que se oía en la habitación era inverosímil. Gemidos, suspiros y jadeos resonaban por las paredes. Lo único que impedía a Pepe correrse era el café que habíamos bebido. Tenía que tomarse un respiro…

Nos separamos de él y quedamos inmóviles sobre la cama. Cuando abrimos los ojos, estallamos en una carcajada, totalmente libres de inhibiciones.

- Cuándo he visto cómo te corrías no he podido aguantarme – dijo Bea. Y agregó: - Es realmente maravilloso ver el orgasmo de otra persona…

- ¿Tienes prisa? Todavía no hemos acabado contigo… - Dije yo, mirando a Pepe con firmeza.

Y era cierto. Pepe fue testigo de una visión de la que pocos hombres pueden disfrutar en la vida. Nos colocamos a gatas con nuestros redondos culitos frente a él. Me tocaba a mí y me separó los labios vaginales para insertarme la polla entre ellos, como si se tratara de cargar un mosquetón.

Mientras me follaba, Bea le tocaba las pelotas y le acariciaba el cuerpo. Cuando empecé a correrme, Bea me besó y acarició mi coño con su mano. Mientras Pepe seguía dentro de mí, él tocó el culo y el coño a Bea. Ella sonrió y captó el mensaje, inclinándose para ofrecérselo desde atrás. Pepe estaba tan lubricado con mis flujos que enseguida penetró en su interior. Bea era un animal desbocado. Reía mientras él se la follaba. Pepe sintió el orgasmo en las plantas de los pies y levantó a Bea de forma que sus rodillas se separaron de la cama. Respiraba como un animal herido y se corrió con un grito estremecedor. Él no necesitaba más estímulos. Anunció que estaba a punto de correrse y quitó la polla del palpitante agujero de Bea. Al hacerlo ella se dio media vuelta y se metió la polla en la boca mientras él se la meneaba. Yo reemplacé su mano con la mía y le hice una paja. Parecía que el tiempo se había detenido como en una película a cámara lenta…

En aquel momento era capaz de concentrarme en cada detalle con absoluta claridad… Desde entonces, Pepe no ha vuelto a correrse así. Fue como si le absorbieran toda la energía. Una especie de tempestad y luego calma…

Nosotras nos tumbamos una a cada lado. Descansamos y, a continuación volvimos a empezar. Nos detuvimos para comer y el resto del día estuvimos en la habitación del motel, siempre desnudos.

Pepe se preguntaba si nosotras nos decidiríamos a experimentar entre nosotras, bueno después de lo acontecido, por qué no experimentarlo...

12 oct. 2014

BELLE DE JOUR

LAS AVENTURAS ÍNTIMAS DE
BELLE DE JOUR
Diario de una prostituta...




Lo primero que debéis saber es que soy prostituta...

No lo digo por frivolidad. No uso la palabra como analogía  del trabajo en oficina o de un curro en la prensa digital. Muchos de mis amigos os dirán que apuntarse a una empresa de trabajo temporal o acabar de vendedor es equivalente a prostituirse. No lo es. Lo sé porque yo misma he trabajado a través de ETT y he follado por dinero, y ambas cosas no se parecen en nada, son planetas distintos...

Lo segundo que vivo en Londres. Puede que los dos hechos estén relacionados o puede que no. Y no es una ciudad barata. Me mudé aquí después de la universidad con la esperanza de encontrar un trabajo, si no bien pagado, al menos interesante o poblados exclusivamente por hombres guapos y disponibles. Pero empleos así no abundan. Actualmente casi todos mis amigos estudian para ser contables... ¡Dios mío! Un destino peor que la muerte. La contabilidad es todavía monos sexy que el mundillo universitario.
La prostitución es trabajo regular y poco exigente. Me permite conocer a un montón de personas. casi todos hombres que no volveré a ver en mi vida, y tengo que tirármelos aunque estén llenos de verrugas peludas o solo le queden tres dientes y quieran que interprete sus fantasías con la profe de historia... Pero lo prefiero antes que estar mirando el reloj para ver cuánto falta para ir a tomar el té en una deprimente sala de personal....

Debo señalar que el salto a la prostitución pura y dura no se produjo de la noche a la mañana.
Me mudé a Londres como otros miles de estudiantes recién titulados y algo de dinero ahorrado. Pero mis reservas pronto se acabaron, socavadas por el pago del alquiler y un millar de gastos triviales.  mi rutina diaria consistía en repasar las páginas de ofertas de empleo, escribir cartas de presentación, sabiendo que jamás me entrevistarían para el puesto solicitado, y masturbarme furiosamente todas las noches antes de irme a la cama.

La masturbación era, con diferencia, el momento culminante del día.

Imaginaba que trabajaba de ingeniera de pruebas en una fábrica de material de oficina y que una mis tareas consistía en cubrirme el interior de mis muslos con pinzas, mientras alguien me follaba vigorosamente.
 O que era la asistente personal de una poderosa Dómina y estaba encadenada a su escritorio, mientras otra de sus esclavas me comía el coño, empalada a su vez con un consolador.
 O  que flotaba en un tanque de privación sensorial, entre manos que me pellizcaban y me tiraban de la piel, primero con suavidad y luego dolorosamente....

Londres no era la primera ciudad donde había vivido, pero sí la más grande.
Con el tiempo, vi esfumarse mis ahorros , mientras la compra del bono del metro se iba convirtiendo en el episodio álgido de la semana. Y si bien mi vicio de comprar lencería me deja inhabilitada, ni siquiera recortando el consumo de esos vaporosos artículos habría resuelto el problema.
Poco después de mudarme, recibí un mensaje de alguien a quien había conocido a través de un amigo, esta es su ciudad, y se diría que conoce a todo el mundo. A si que cuando vi que hacia todo lo posible por presentarme a esta señora, preste atención... ¡- Me han dicho que estás aquí. Me encantaría verte cuando tengas tiempo - , decía el mensaje de ella. Era una mujer de cierta edad, sólidamente sexy, con acento aristocrático e impecable buen gusto. Cuando la conocí, pensé que estaba totalmente fuera de mi alcance. Pero en cuanto nos volvió la espalda, mi amigo me comunicó entre susurros y furiosa gestualidad  que iba como una moto y que, además, le gustan las tías. Al instante se me encharcaron las bragas, por así decirlo.

Guardé el mensaje durante semanas, mientras mi imaginación se volvía más inquieta y calenturienta. Al poco tiempo, ella se había metamorfoseado en la perra infernal con traje de latéx de mis ensoñaciones nocturnas.  Las zorras y los zánganos de oficina hambrientos de sexo de mis fantasías estaban adquiriendo un rostro, y era siempre el suyo. Respondí al mensaje. Me llamó casi de inmediato, para decirme que ella y su nueva pareja estarían encantados de cenar conmigo la semana siguiente.
Durante la semana estuve sumida en un pánico sin saber qué ponerme y me gasté una fortuna en un corte de pelo  y ropa interior nueva. La noche de la cita puse patas arriba el armario,cambiándome una docena de veces. Al final me decidí por un ceñido suéter aguamarina y unos pantalones marengo, un conjunto quizá un poco oficinesco, pero modestamente sexy. Llegué con media hora de adelanto, allí me dijeron que solo podría sentarme cuando hubieran llegado el resto de comensales. Me quedé esperando en la barra del bar, gastándome el dinero que me quedaba en una copa, con la esperanza de que ellos pagaran la cena.
Llegó la pareja. Nos asignaron una mesa en un rincón, lejos de la atención del personal, y a mí me hicieron sentar entre los dos. Él miraba por el escote de mi suéter, mientras ella hablaba de deportes y galerías de arte. Cuando una mano de él comenzó a reptar por mi rodilla derecha, el pie de ella, enfundado en media, empezó a deslizarse por el interior de unas de las perneras de mi pantalón.
Ah. Entonces era eso lo que buscaban, pensé, pero, ¿no lo sabían ya desde el principio? eran mayores, libertinos, fabulosos. No había ninguna buena razón para no tirármelos o no dejar que se me tiraran. Pedí lo mismo que ellos: platos opulentos y cremosos. Durante la cena, ella se chupó unos de los dedos, tuve la sensación de que no era un lapsus, sino un gesto deliberado. Mi mano resbaló sobre sus pantalones ajustados hasta la entrepierna y ella apretó con fuerza los muslos en torno a mis nudillos.  En ese preciso instante, la camarera decidió que nuestra mesa necesitaba más atención. Nos trajo una bandeja de bombones y pastas diminutas, que el hombre le dio a su compañera con una mano, mientras agarraba mi mano con la otra, al tiempo que mis dedos de la otra mano trepaban por los muslos de ella. La mujer se corrió fácilmente, casi, en silencio. Yo le rocé el cuello con los labios.
-Excelente- murmuró él.....

Después de la cena, salimos del restaurante. Él me pidió que me desnudara de cintura para arriba y que me sentara delante, con ella, al volante.Desde el asiento trasero, él me agarraba los pechos y pellizcaba los pezones, mientras recorríamos la breve distancia hasta la casa de ella. Fui del coche a la puerta con los pechos descubiertos y, una vez dentro, me ordenaron que me arrodillara. Ella desapareció camino del dormitorio, mientras él me impartía unas cuantas lecciones básicas de obediencia: mantener posiciones incómodas con su polla en mi boca.
 Después ella volvió con velas y látigos. Aunque ya había sentido en carne propia tanto la cera caliente como la punta de una fusta, fue una experiencia nueva que me lo hicieran con las piernas levantadas por el aire, mientras me plantaban encima velas encendidas  y dejaban chorrear la cera caliente sobre mi torso. Al cabo de dos horas, él la penetró y, utilizando la polla como la dominatrix de mi fantasía,  empujó mi cara hacia su coño para que lamiese tanto su coño como el tronco y los escrotos de él, y recibir ambas corridas....


Él me acompañó a buscar un taxi. Caminábamos con los brazos entrelazados. Como un padre con su hija, habría pensado cualquier transeùnte.
-Vaya pedazo de mujer que tienes ahí -le dije.
-Lo que sea por tenerla contenta -replicó.
Hice un un gesto de asentimiento. Paró un taxi con la mano y le indicó la dirección al taxista. Mientras yo me acomodaba en el asiento trasero, me dio un rollo de billetes y me dijo que volviera cuando quisiera. Ya había recorrido la mitad del camino de regreso cuando desenrollé los billetes y vi que sumaban más del triple de lo que costaba la carrera.
Mi mente se puso a calcular : el alquiler vencido, el número de días que hay en un mes, el beneficio neto de la salida nocturna. Pensé que debería sentir un aprisco de arrepentimiento o de sorpresa por haber sido utilizada y pagada. Pero no fue así. Ellos lo habían pasado en grande y, para una pareja de su posición, el gasto de una cena y un taxi no era nada. Y para mí, a decir verdad, no había sido precisamente una labor extenuante.
Le indiqué al taxista que parara unas pocas calles antes de mi casa. El repiqueteo de mis tacones resonaba en el pavimento. El otoño acababa de entrar, todavía hacia calor por la noche, y las marcas de cera debajo de mi ropa resplandecían con empática calidez.
La idea de vender sexo supuraba y crecía  en mi interior como una llaga...
Pero durante cierto tiempo sepulté mi curiosidad acerca de la prostitución. Pedí dinero prestado a mis amigos e incluso empecé una relación en serio con un hombre. Hasta que recibí el primer aviso al descubierto del banco, sugiriendo que me pasara por allí para hablar de un préstamo. Entonces de nuevo ese pensamiento sobre la prostitución volvió en mi interior con cada solicitud de empleo rechazada y cada entrevista fallida. No podía parar de pensar en lo que sentí volviendo a casa en medio de la noche, en el asiento trasero de un taxi. Podría hacerlo. Tenía que probar.
Y poco después de decidir que lo haría, empecé a llevar un diario.....